domingo, 21 de julio de 2013

El país de los simios

Por Alvaro Morales

Ser simio significa creer que lo dice, hace, y todo lo relacionado con algo (acontecimiento, persona, agrupación, etc.) es bueno y no se puede opinar en contrario, justificando todos los actos que realice por que los haces ese grupo o persona sin argumentos racionales.

Ayer, ocurrieron 2 hechos patéticos, lamentables y que no se condicen con el mas mínimo respeto que unas personas pueden tener a otras, las constantes burlas hacia la conmemoración del suicidio de Reimundo Tupper, cosa que ocurre año tras año, lamentablemente, y la otra, fue la burla sin sentido que hicieron algunos simios que se dicen ser hinchas de Curicó Unido, donde se mofaron de la tragedia ocurrida en febrero pasado en la cuesta Caracol de Tomé donde 16 hinchas de O'higgins murieron después de asistir a un encuentro deportivo.

Pero lamentablemente y reflexionando sobre esto, uno se tendría que dar cuenta fácilmente de que los simios no solo existen en el fútbol, existen en todos los ámbitos de la vida y lamentablemente, son mayoría, un ejemplo de este retroceso mental que se vive se encuentra en la política, en el peor lugar posible para hacer ese bajo ejercicio no mental, por que en este sector de la vida humana se tendría que ver el bien de todos, no lo que le parece bueno a un grupo u otro, calificando de malo lo que propone el otro, por el solo hecho de proponerlo él; también se observa cuando se toca el tema de cual de los gobiernos recientes fue mejor, de donde escuchamos cosas que nos sorprenden. Esto es transversal a todos los sectores políticos, desde la derecha más reaccionaria hasta la izquierda más revolucionaria, y a todos los sectores socio-culturales.

Los simios nunca han ayudado a un debate constructivo porque su único objetivo es atacar al contrario por que es contrario, no viendo si sus propuestas o lo que dice es cierto o falso, sino que al decir algo que no pienso yo, está malo, eso no ayuda en nada y solamente amplia las diferencias ya que no se ve recoge ni se ve algo bueno en el contrario que al final es igual a ti, solo con ideas distintas. El simiaje solo ayuda a la polarización, a la confrontación fratricida y estúpida entre 2 paredes, que hablan, pero no escuchan.



Veo la realidad de este país en los últimos 50 años y parece que cuando queremos hablar, dejamos la capacidad de hablar con argumentos y empezamos a gritar y vociferar, como si el  que gritara más fuerte ganara, tal como los simios, nos estamos convirtiendo en el país de los simios.