miércoles, 2 de mayo de 2012

Cartas al manumitido

Nuestro TRICEL imparcial

 En un nuevo episodio de mediocridad intelectual por parte de los grupos que odian la democracia hemos sabido de la impugnación a la Lista C, que participaría de este nuevo proceso eleccionario por Federación.

Independiente de lo que pensemos sobre ellos o sus ideas, un principio básico de la Democracia es la Tolerancia y el Derecho a participar en ella. No pueden convertirse en paladines de “las bases” o “del pueblo” quienes coartan la libertad de proponer ideas, sin embargo siempre hemos sabido que detrás de aquellas palabras se esconde la validación de la violencia. Resulta insultante ver a gente que dice estar “en contra del Estado de Derecho, que oprime al pueblo” usando como excusa meras formalidades para truncar el libre derecho a participar y proponer ideas.

Todo buen estudiante de derecho sabe que nuestro deber es luchar por el Derecho, y cuando el derecho esté en conflicto con la justicia, luchar por la justicia. La justicia y el sentido común es uno sólo. El odio y la intolerancia adoptan diversas formas.

Una de ellas es inmiscuirse traicioneramente en las decisiones que toma el TRICEL  de Federación. Órgano oscuro y que nunca ha sido democrático y que a pesar de ello, tiene un poder increíble en las decisiones. ¿Usted sabe como se eligen los miembros del tricel de la UCSC? ¿No?... debe ser porque no se eligen, y su proceso de designación es oscuro y alejado de la mirada de los estudiantes.

Estos señores tienen el poder para decidir que tal o cual postura no participe en la elección. Eso no sería problema si no se dieran extrañas anomalías como integrantes que participan activamente de entidades políticas, tales como partidos o colectivos. Algunos casos llegan a bordear la corrupción como en el caso de cierto miembro del Tricel que es la mejor amiga de una de las candidatas de la Lista B (la cual se ve favorecida con una decisión en contra de otra lista) sin mencionar que participa activamente de una organización de ultraizquierda.

Así casos como el anteriormente señalado se repiten en muchos miembros de esta institución, no estando afectos a ninguna inhabilidad ni recusación. Simplemente debemos aceptar que gente que no nos represente tome decisiones por la gran mayoría de los estudiantes.

Damián Farías
Estudiante de Derecho UCSC

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martes, 1 de mayo de 2012

No merece la sangre de nadie


Por Mario Cabrera 

Siempre que muere un carabinero aparecen unos cuantos grupos de opinión y ante la muerte del carabinero en Ercilla, obviamente se repite el patrón.
 En un primer grupo es usual leer a personas diciendo:

"y donde están ahora los defensores de los derechos humanos?"
 -A estos, puedo decir, que al leerlos, imagino unos buitres, ávidos de algún cuerpo uniformado, con el cual pode acusar a la vereda del frente, dejando de lado el verdadero trasfondo y canalizando a sus intereses, un tema tan triste y delicado como la muerte, mezclándolo con mera politiquería de trinchera.



 
 Y si bien, también me incomoda ver a quienes apuntan con el dedo, acusando el silencio de algunos vociferantes defensores de derechos humanos, hago eco en esta parte del análisis, porque aquellos, parecen ser defensores de ocasión, o de ciertas categorías de seres humanos contradiciendo muchas veces sus aspiraciones, e ideales al menos de igualdad.
 Este silencio, también, nos deja al borde de la complicidad, en el atropello al derecho fundamental a la vida. 
 Pero me molesta y avergüenza más, ver a un segundo grupo:

 Al leer a quienes celebran su muerte y les recuerdo a estos, que debajo del uniforme hay un ser humano, como lo son los efectivos de FFEE, que a pesar, que estos han elegido hacer de su oficio, muchas veces, el atropello de los derechos de otros, por actos propios y/o por órdenes poco criteriosas, esto no los hará jamás perder el suyo a la vida.
- a veces se pierde el mismo respeto a la humanidad, bajo un bajo sesgo ideológico que de un uniforme
 En un el último grupo, sin embargo, es el que me asusta más, quienes hablan de "la solución" a este problema ya recurrente, con una gran soltura y aires de intelectualidad dicen:

-"lo que falta es la DESPOLITIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS".
 La verdad no sé, si lo hacen con una buena o mala intención, o siquiera se han detenido a estudiar el peso de sus palabras.

 A mi me horroriza un poco, despolitizar los derechos humanos, implica alienarlos de su propio núcleo, de su propia historia de conquista y evolución de sus fuentes y obras, de la noción misma del derecho, anterior al Estado.

Por tal, despolitizarlos, es tratar de institucionalizarlos, a tal nivel que se desnaturaliza, pensar en ellos como la mera consecuencia de acuerdos multilaterales supranacionales, en la relación "estado-individuo", no posibles de discusión política (no confundir con la utilización partidaria del tema), termina dándome la idea de un derecho casi otorgado y conferido, por obra y gracia de un poder, siendo obviada su función-deber de mero reconocedor y garante de estos.

 Estos nacen de la condición esencial del ser humano, del ser social y por ende político, es imposible o al menos moralmente reprochable pedir despolitizarlos. 
A modo de conclusión, personalmente, puedo decir, que lamento la muerte de este carabinero y acompaño en el dolor a su familia y por el derecho vulnerado, como acompañaría a cualquier otro ser humano caído, en la otra vereda de la represión o la intolerancia.

 Pero también entristece como algunos, no miran el fondo de la triste situación, en donde un hombre muere, no por voluntad propia, sino por las ideas e intransigencias de un gobierno que sigue en una política ya histórica errónea en el tratamiento del tema indígena; y que por otro lado la defensa ancestral o histórica cuando de la propiedad o de la identidad cultural, es respetable, incluso defendible, pero, cuando llena sus manos de sangre pierde el sentido,
 terminan solo siendo una fábrica de héroes en la ilusión del monopolio de la verdad.
 
-"y que la propiedad sea individual o la de una comunidad mapuche, no merece la sangre de nadie".


La UCSC contra la lucha estudiantil

       
Por Gonzalo Rivas


    Como nos hemos enterado al finalizar el año anterior las instituciones de educación superior decidieron mantener el valor de sus aranceles, los que en promedio se reajustarán sólo en un 3,8%, cifra menor al IPC acumulado del pasado año, que se proyectó en un 4,2%. Dentro de esta ultima información y cifras nos encontramos con una  no tan sorprendente noticia, donde las Universidades del consejo de rectores subieron en promedio un 4,2% de los aranceles, y donde la mayor alza corresponde a la Universidad Católica de la Santísima Concepción con un 6,8%, es en esta parte donde  NO debemos sorprendernos principalmente.
     Pienso y Creo personalmente que se convierte en una verdadera arbitrariedad el alza de aranceles de parte de una Universidad con tan bajo nivel de democratización, donde las autoridades están convertidas derechamente en patrones de fundo y en la cual la máxima autoridad de la Universidad, el gran canciller esta permanentemente vinculado en actividades político partidistas pertenecientes al conglomerado de gobierno, además de otras autoridades también fuertemente vinculadas al gobierno o a su oposición neoliberal, lo cual nos hace entender la rígida y autoritaria postura de las autoridades de la universidad  respecto al movimiento estudiantil, al cual la mayoría de los alumnos de la universidad en asambleas de carrera acordó adherirse, decisión que de manera obvia  es la explicación a tan alto nivel “represivo” de nuestra universidad hacia el alumnado movilizado.
    Sumado al bajo criterio en el alza de aranceles, constante, año tras año en la UCSC, tampoco se condicen las cifras cobradas como arancel y matricula en la materialidad de la Universidad, donde los estudiantes no tienen un rol participativo del desarrollo de esta, pasando a un segundo plano, donde deben convivir con cátedras restringidas a preceptos ético-morales poco objetivos, donde también no existe un fomento de la participación del estudiante universitario en la investigación, convirtiéndose esta función de la Universidad en un verdadero “Monopolio” de cierto grupo de profesores fuertemente ligados a la institución, lo que convierte la participación del estudiante en un tramite burócrata y sectario, casi secreto donde pocos saben como participar. Así de esta manera tanto en el plano democrático, como en el plano académico la Universidad esta en lucha constante con el estudiantado, donde hemos sido vistos de la peor manera, sometiéndonos a una verdadera institución burguesa, con meros fines lucrativos, una empresa más del mercado, que como último fin tiene educar.
    El estudiante de la Universidad Católica de la Santísima Concepción debe saber que dentro de esta institución tiene el rol mas importante, debe saber que con la organización es como se realizan las grandes transformaciones sociales y donde con su rol protagónico a través de la organización del estudiantado debe levantarse contra el institucionalismo burgués, burócrata y mercantil de las autoridades UCSC, que poco y nada han podido demostrar con su ineficaz capacidad de poder administrar y erigir una verdadera Universidad.
    ¿Como nos explicamos como estudiantes frente a un alza constante de aranceles el bajo nivel de acreditación de la UCSC?
    ¿Cómo nos explicamos estar tan bajo en los Rankings de universidades Chilenas, privadas y del CRUCH?
    Claramente las decisiones además de ser autoritarias y responder a una lógica mercantilista de la educación universitaria, no han sido acertadas dejando en claro con estos resultados la ineficiente administración de los recursos por parte de la autoridad universitaria, recursos pagados tanto directamente por los estudiantes, como indirectamente, desde las becas y créditos de estos, los cuales en la materialidad y los resultados no deben verse como escasos para la transformación de la UCSC en una mejor universidad sino que como una ineficiente administración de estos por parte de las autoridades.
    Es por esto y todo lo anteriormente mencionado, que es sin duda una medida autoritaria e injustificada por parte de autoridades arbitrarias, represoras y que solo responden a un interés de lógica mercantil, el alza de aranceles y matriculas de la UCSC, factor que no es clave en el desarrollo de una verdadera Universidad, donde las autoridades debieran trasparentar la inversión de recursos, además de no tener conflictos de interés de tipo político, los cuales solo hacen mas perjudicial un intento por mejorar la educación en nuestro país, además de mejorar la calidad de la UCSC, y entorpecer el avance de las movilizaciones sociales que propenden a los grandes cambios y mejoras sociales que el pueblo chileno pide con tantas ansias. Creeo que el desarrollo de la Universidad Católica de la Santísima Concepción pasa por los estudiantes, por los alumnos, los cuales debieran ser escuchados ya que estos son el principal impulso de la Universidad y quienes viven directamente la realidad interna de la UCSC, por lo cual no hay mejor opinión que la de la experiencia propia para saber que es lo que hace falta y cuales son las deficiencias que debemos mejorar, para tener una verdadera Universidad.