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viernes, 17 de agosto de 2012

A La violencia, Respuesta en la Historia.

 Por Damían Farías 

¿Qué debemos hacer frente a la violencia? Nadie en sus cabales sicológicos podría aceptarla, sin embargo, cada vez podemos observar, muchos con preocupación, la gradual aceptación de acciones violentas dentro del marco institucional.
 El problema radica en saber cuando su uso es válido; ¿siempre?, ¿a veces?, ¿nunca?, a mi modo de entender es deseable que nunca. Desgraciadamente, como la autotutela, es probable que jamás podamos proscribirla del todo.

 Si los ciudadanos franceses indignados no se hubieran levantado en armas, en el proceso de la Revolución Francesa ¿tendríamos democracia occidental?

Un ejemplo algo posterior: Muchos de nuestros textos de historia reproducen la famosa pintura de Delacroix  “La libertad guiando al pueblo” el contexto de la tela representa la situación ocurrida el 28 de julio de 1830 en la que los parisinos produjeron barricadas en razón que el rey Carlos X de Francia había decretado la disolución del Parlamento y tenía la intención de restringir la libertad de prensa. Los disturbios iniciales se convirtieron en un levantamiento que desembocó en una revolución seguida por ciudadanos enojados de todas las clases sociales. A la postre el descontento generalizado hizo que el Rey abdicara.

 Ahora bien, si estudiamos la historia, que para un autor es “La ciencia de aprender de los errores” ¿Cuál es el común denominador de todas las acciones violentas que llenan las paginas de la historia del mundo?... como en el caso de Carlos X; es la incapacidad de encontrar una salida institucional a los conflictos. Toda otra interpretación es miope y subjetiva; teorías y doctrinas, boicots y conspiraciones solo vienen a enturbiar la simple interpretación de la realidad.
 La verdadera interpretación de las cosas, debe analizar hasta que punto la violencia es válida y fuera de ese cause, no. Ahí, radica la esencia del análisis de la política contingente.

  En una columna de Joaquín García Huidobro en El Mercurio señala, no sin razón, que el apego a las formas, el respeto y la tolerancia es lo que nos distingue de los bárbaros; la esencia de la democracia es transar ¿pero que pasa si esa negociación no conduce a nada?... Nadie en su sano juicio gustaría de vivir en tomas y protestas, pero tampoco se puede esperar que la gente este sentada en sus casas cuando ven que su patria cae en una decadencia moral producto de la no solución de los problemas en un país que tiene todo para ser desarrollado.
 A final de cuentas la violencia solo es la expresión de los sentimientos de  impotencia y aflora cuando no existe un dialogo ni una intención sincera de solucionar problemas.

 No debe haber mucha diferencia entre golpear la mesa, romper un florero o quemar un Transantiago, todas son demostraciones violentas, cuando no podemos encontrar una salida civilizada a nuestros impulsos aflora lo más recóndito de nuestro ser. La violencia se aumenta ante el sentimiento de impotencia, cuando los intereses personales o comunes no pueden ser canalizados a través de la institucionalidad

 Un país con alta desigualdad, baja calidad de educación (incluyendo la deficiencia de educación cívica) y una baja tasa de representatividad de los partidos e instituciones políticas constituye un peligroso escenario que promueve la violencia y el conflicto social.
Lo anterior sorprendentemente es un tema casi tabú en muchos círculos, a pesar que cae de cajón lo preocupante que es el tema.

 Si, como país, no logramos solucionar estos temas, mucha más gente no creerá en la democracia y verá solo en la violencia la solución a sus problemas. Eso es muy peligroso y hemos visto como desequilibrar el complejo equilibrio entre democracia-política y participación nos ha traído trágicas consecuencias en la Historia reciente.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cartas al manumitido

Nuestro TRICEL imparcial

 En un nuevo episodio de mediocridad intelectual por parte de los grupos que odian la democracia hemos sabido de la impugnación a la Lista C, que participaría de este nuevo proceso eleccionario por Federación.

Independiente de lo que pensemos sobre ellos o sus ideas, un principio básico de la Democracia es la Tolerancia y el Derecho a participar en ella. No pueden convertirse en paladines de “las bases” o “del pueblo” quienes coartan la libertad de proponer ideas, sin embargo siempre hemos sabido que detrás de aquellas palabras se esconde la validación de la violencia. Resulta insultante ver a gente que dice estar “en contra del Estado de Derecho, que oprime al pueblo” usando como excusa meras formalidades para truncar el libre derecho a participar y proponer ideas.

Todo buen estudiante de derecho sabe que nuestro deber es luchar por el Derecho, y cuando el derecho esté en conflicto con la justicia, luchar por la justicia. La justicia y el sentido común es uno sólo. El odio y la intolerancia adoptan diversas formas.

Una de ellas es inmiscuirse traicioneramente en las decisiones que toma el TRICEL  de Federación. Órgano oscuro y que nunca ha sido democrático y que a pesar de ello, tiene un poder increíble en las decisiones. ¿Usted sabe como se eligen los miembros del tricel de la UCSC? ¿No?... debe ser porque no se eligen, y su proceso de designación es oscuro y alejado de la mirada de los estudiantes.

Estos señores tienen el poder para decidir que tal o cual postura no participe en la elección. Eso no sería problema si no se dieran extrañas anomalías como integrantes que participan activamente de entidades políticas, tales como partidos o colectivos. Algunos casos llegan a bordear la corrupción como en el caso de cierto miembro del Tricel que es la mejor amiga de una de las candidatas de la Lista B (la cual se ve favorecida con una decisión en contra de otra lista) sin mencionar que participa activamente de una organización de ultraizquierda.

Así casos como el anteriormente señalado se repiten en muchos miembros de esta institución, no estando afectos a ninguna inhabilidad ni recusación. Simplemente debemos aceptar que gente que no nos represente tome decisiones por la gran mayoría de los estudiantes.

Damián Farías
Estudiante de Derecho UCSC

Envía tu carta al manumitido a elmanumitido2011@gmail.com

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Es la economía estúpido!

Por Damián Farías

La frase que abre la presente columna ha sido repetida con cierta regularidad desde que fuera empleada por primera vez en la campaña de Bill Clinton en 1992, su popularidad se debe a que sintetiza la principal preocupación del mundo en los tiempos contemporáneos y especialmente en estos años donde las palabras “crisis económica” suenan con una regularidad mucho mayor a la esperada.
La crisis en Grecia, a la que muchos aluden, pero pocos explican, tuvo su origen en los gobiernos de centro-derecha anteriores a Papandreu. Durante años el partido conservador aseguró que el déficit griego era de un 3,7%. Posteriormente, el gobierno de Papandreu (llegado al poder el 2009) demostró que el déficit real era de un 12,7%, una cifra alarmante. Debiendo hacer frente a impopulares (pero muy necesarios, reajustes). El gobierno de Papandreu dimitió y logro concretar un gobierno de unidad nacional, se tuvo que incluir conservadores, los mismos que produjeron la crisis (Al parecer no solo en Chile la gente tiene mala memoria).

En nuestro país la crisis helénica ha sido usada como pretexto para oponerse al estado de bienestar que imperaba en Grecia, ocultando sus verdaderos motivos.
Los políticos de aquí al parecer no son los únicos miopes, hace unas semanas el Presidente de la SOFOFA dijo que no estaban dispuestos a “pagar la paz social a través de una reforma tributaria”. Pocas veces se pueden escuchar frases más carentes de lógica. Si yo fuera empresario lo que más me esforzaría en obtener sería la paz social, nadie puede mantener una empresa en un país fracturado por la desigualdad y que es una olla a presión para conflictos sociales.
            Sobre el presupuesto que se discutió en pasados días y que ha sido fuente para replantearse la estructura impositiva del país, existe algo que no me logro explicar; el gobierno insiste en predisponernos a enfrentar un recesión económica en el futuro, sin embargo si ese es su pronostico, no lo están haciendo bien: en concordancia con lo que se espera, debería aumentar el gasto público; para impulsar la producción como dice la teoría keynesiana, lo cual no se hace. Entonces no existe una correlación técnico-lógica entre lo que se dice y lo se hace.
Si faltan fondos para hacer lo que hay que hacer, se debe realizar una reforma tributaria.
Obviamente para hacer una reforma tributaria hay que hacer énfasis en dos prerrequisitos: Primero: Cómo se esta gastando la plata actualmente ¿Es eficiente el gasto fiscal?, ¿Son adecuadas las políticas sociales? Y segundo ¿En que queremos invertir los nuevos recursos?

Los economistas insisten en repetir el dogma que subir impuestos, especialmente a las grandes empresas ahuyenta la inversión. Estas frases ya no se sostienen y resulta contradictorio con el actuar de inversionistas chilenos que se instalan en países más turbulentos y con mayores impuestos que Chile (Argentina, Perú). Las empresas que mas empleo aportan son las PYME, las grandes se aprovechan de vacíos legales como el multirut para seguir evadiendo sus obligaciones legales.
Estamos en un tránsito histórico; cada cierto tiempo el país tiene la oportunidad de crecer; a principios del s. XX fue el tiempo del salitre, donde se construyeron las grandes obras públicas del centenario ¿Qué legado público tendrán las futuras generaciones post-bicentenario?

Cuestionarse la conducción económica no tiene porque llevarnos a teorías trasnochadas ni ser tildados de algún color especial, sólo se trata de una pequeña (quizá minima) conciencia social. Conciencia social que en estos días se ve más apagada aún; el capitalismo logró convencernos que solo comprando seremos felices, alejándonos de los valores tradicionales, dejando casi en ridículo a quien pretende recuperar el verdadero sentido de las fiestas.






jueves, 8 de diciembre de 2011

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Por Damián Farías

Sorprende vernos de pronto inmersos en la vorágine de las elecciones de nuestra humilde, quizá demasiado invisible, Federación de estudiantes. Mientras algunos gustan de quedarse a mirar y despotricar contra este sistema que siempre ha sido igual, considero que es necesario detenerse un poco a analizar lo que se puede percibir,  a primera vista, de las intenciones de quienes quieren que les demos el voto para que nos representen frente a nuestras autoridades.


En primer lugar espero que no haya ningún anarquista dentro de alguna lista, sería una falta de coherencia enorme: un anarquista buscando poder. Aunque ya se ha visto a anarquistas en la Mesa de la Fech; detestan el estado pero comen gracias a la Junaeb y cuando son electos para algo gustan de hacer bien visibles sus cargos.

 De un tiempo a esta parte se ha puesto muy de moda estar en contra de los comunistas, no digo que sean dignos de felicitar, especialmente cuando son personas que no se han dado cuenta que el marxismo fracasó y fracasará siempre, inapelablemente. Pero las críticas contra ellos comenzaron porque trataron de buscar una salida institucional a las demandas estudiantiles. Individuos como Petersen nos repiten que no debe haber salida institucional a los conflictos, quizás sea más eficiente crear conciencia social prendiendo un par de neumáticos o rompiendo señalética.

 Entre quienes nos sonríen en sus propagandas, podemos observar dentro de otras listas, gente que avala una administración muy deficiente en todo orden, como es la saliente de la FEUCSC y además, ha sido capaz de traicionar a sus compañeros de partido con artimañas bastante feas. O sea, quienes ofrecen ser “Universitarios en acción” no fueron capaces de exigirla a la pasada directiva de la Federación.

 A propósito de propaganda; es un signo de nuestros tiempos, en que la imagen política significa una repulsión muy grande, aquello de no mostrar u ocultar símbolos o colores que puedan ahuyentar a la gente es mejor no incluir figuras e incluso ocultarse detrás de cosas que no representan nada.
 Sin embargo no somos tontos, hemos leído antes cosas como “Autonomía”, “Conciencia” y “Organización” y las hemos leído en lienzos rojinegros que no representan para nada, tolerancia o templanza, valores que debería tener todo líder.

 Dicho esto llegamos a la otra vereda, gente que también se oculta tras un lema ambiguo como es “Que no se pasen de listos” pero sus miembros tienen un historial de malas ideas como resucitar organizaciones terroristas. Su aparente apartidismo sería más creíble si sus miembros no militaran en la coalición por el cambio y no recibieran financiamiento ni órdenes de ellos.
 En tiempos como los actuales necesitamos gente que este de acuerdo con las demandas estudiantiles, que son las demandas de la ciudadanía y no gente que trate de delincuentes a quienes salen a manifestarse pacíficamente y demostrando con argumentos que las cosas pueden ser mejor.
 Ser universitario es mucho más que estudiar y el derecho a estudiar se ve limitado al deber patriótico de exigir mejoras en la educación.

 Y si a final de cuentas,  vamos a criticar a los corruptos partidos políticos, propongamos una solución mejor. Sabemos que aunque los políticos (o quienes quieren serlo) nos sonrían y se oculten en colores buena onda, políticos se quedan.